Weller, música y ¿causas benéficas?



Cuenta Paolo Hewitt en su biografía de Paul Weller The Changing Man que, durante los días en que se gestó Do they know it's Christmas, el single multimillonario de la Band Aid, la participación de nuestro hombre fue generosa y su concienciación con la causa, más que evidente. En consonancia con la actitud desarrollada por PW durante los últimos tiempos -había encabezado los movimientos de protesta por la situación de los mineros, y más adelante prestaría su apoyo al Red Wedge-, brindó su ayuda a Bob Geldof para componer, grabar y lanzar el famoso sencillo.

Sin embargo, dos detalles, sigue narrando Hewitt, sorprenden al analizar la participación de Weller en tan vasto proyecto. Uno, el papel marginal y secundario que habitualmente se le ha reservado en el proceso de gestación de Do they know it's Christmas (por otra parte, un tema bastante ramplón). PW aparece en primer plano en las fotografías junto a Geldof el día de la grabación, cuando las cámaras de televisión todavía no habían llegado para ensalzar a Bono, Sting y demás. Otro, el vacío al que los artistas implicados en el proyecto le sometieron en los sucesivos actos de que constó la tan cacareada historia (grabación, promoción e, incluso, en el Live Aid). En todos los vídeos Weller aparece prácticamente solo, con semblante incómodo y triste. Quizá reflexionara en silencio acerca de la hipocresía de gran parte de aquellos músicos, que llegaron al estudio en limusina, al tiempo que pensaban en el gran impulso que un acto como aquél podría proporcionar a sus carreras. Como así fue.



El Live Aid, celebrado unos meses más adelante, confirmó esa marginación y agrandó el abismo existente entre Weller y los Michael, Bono o Collins. Muchos de los que auguraban una vuelta puntual de The Jam -tal y como hizo, finalmente, The Who- hubieron de tragarse sus deseos. The Style Council, la (entonces) enérgica e incomprendida segunda aventura de Weller, fue relegada al horario más intempestivo posible, sólo por detrás de Status Quo en el cartel del día. Weller lanzó sus proclamas al mundo a través de Walls come tumbling down e Internationalists mientras Geldof, Brian May, Bowie o Kenney Jones alternaban con los príncipes de Gales y en el backstage los músicos se felicitaban, entre carcajadas, por su buen tino a la hora de elegir una plataforma de tanta resonancia para su autopromoción.



El vídeo final de aquel día en Londres es muy ilustrativo. Los artistas se arremolinan tras los micros para cantar el tema de marras. Bono, Geldof, Mercury, Bowie, McCartney, (¡incluso Pete Townshend y Roger Daltrey!) ocupan las primeras filas. Detrás de ellos, nuevamente solo, Weller sigue el ritmo de la canción sin que nadie le pase el micrófono. El destacado contribuyente al éxito, el ídolo de parte de la juventud británica, el artista concienciado con el cambio, vuelve a ser, por enésima vez, ignorado por sus ¿compañeros?. Weller reaccionó consecuentemente: desde entonces se ha mostrado receloso ante grandes eventos como el Live Aid -dijo no a la secuela perpetrada hace cinco años- y ha prestado su implicación a causas en las que la laca y los brillantes no tapen el verdadero significado de las protestas.



Dylanismo (2)

Para continuar con mi modesta Bobfest, abro un hueco en este cuaderno a mis cinco versiones favoritas de temas escritos por el viejo huraño de Minnesota.




The Byrds - Mr Tambourine Man (1965) - pido disculpas por mi escasa originalidad



Joan Baez - Love is just a four letter word (1968)



June Carter & Johnny Cash - It ain't me, babe (1992)



Kiko Veneno - Memphis blues again (1995)



The Dixie Chicks - Mississippi (2003)

Dylanismo (I)



Bob Dylan
cumple 70 años el martes que viene. De nuevo a remolque de Jorge, otro dylanita irredento, dejo en este rincón apartado un listado con mis canciones favoritas del viejo.

- Don't think twice, It's allright (versión de The Witmark Demos, 1962)
- Like a rolling stone (single, 1965)
- It's all over now, baby blue (Festival de Newport, 1965)
- Just like Tom Thumb's Blues (Los Angeles, 1965)
- Can you please crawl out your window? (con The Hawks, inédita, 1965)
- Positively 4th street (single, 1965)
- Stuck inside of mobile withh the Memphis blues again (Blonde on Blonde, 1966)
- One too many mornings (versión de The Bootleg Series IV, 1966)
- I threw it all away (Nashville Skyline, 1969)
- Sign on the window (versión alternativa a la de New Morning, 1970)
- Just like a woman (Concert for Bangladesh, 1971)
- George Jackson (single, 1971)
- Forever young (Planet Waves, 1974)
- You're a big girl now (Blood on the tracks, 1975)
- Sara (Desire, 1976)
- Most of the time (Oh Mercy, 1989)
- Tombstone blues (MTV Unplugged, 1994)
- Things have changed (BSO The Wonder Boys, 1999)
- Mississippi (Love and Theft, 2001)
- When the deal goes down (Modern times, 2006)
- Maggie's farm (versión country-rock del Never Ending Tour, 2006)

¡A disfrutar!

¿La gran esperanza blanca?

Tierra calcinada


En época de vacas flacas, cuando el erario público parecía agotado y las restricciones se impusieron, todos aquellos que abrevaron en fuentes repletas en los tiempos gozosos corrieron presurosos a esconderse. A ocultar los tejes y manejes de toda una vida envueltos en las mantillas del poder. A camuflar el porqué de su extraordinaria prosperidad, sorprendente en una tierra tan desagradecida como aquélla. Desaparecieron de la primera línea para refugiarse en el chascarrillo, en la conspiración de barra y bar típicamente hispánica.

Las primeras flores brotaron del secano poco después, consecuencia lógica de un trabajo callado y discreto. Hubo, cómo no, palabras de aliento y afecto, de ánimo a seguir desecando terrenos fangosos y ciénagas. Pero también dardos tan puntiagudos como envenenados, encaminados a minimizar los -inéditos- logros. La práctica habitual del que tiene millones de razones para callar.

Tras las flores llegaron los frutos, toda una cosecha recogida antes del verano y repartida durante el estío, que asombró entonces a propios y extraños. La tierra se acostumbró a ser tratada de nuevo con mimo y cuidado, y olvidó durante un tiempo los largos años de desprecio, los saqueos y silencios cómplices. El agua volvió a brotar, con menos fuerza que antaño, pero con regularidad suficiente para alimentar los campos. Y, en consecuencia, las recolecciones anuales mantuvieron su calidad.

Fue entonces ellos cuando aparecieron de nuevo, blandiendo su supuesto pedigrí histórico como un título de propiedad feudal. Reclamaron la tierra, las flores y los frutos, paso previo para poder volver a saciarse. Para volver a campar, cual caballo de Atila, por una tierra próspera antes de agotarla completamente y abandonarla.

Sin embargo, la historia aún ha de escribir nuevas páginas. Todavía se puede evitar el olor a tierra calcinada.

O


O
esconde sus miserias bajo una gran túnica de agravios. Tejida con todo lujo de detalles, a base de supuestas verdades absolutas, es, sin embargo, insuficiente para ocultar la mediocridad, los celos y la envidia subyacentes. Enfundado en ella O se siente el Zorro del siglo XXI: poderoso y justiciero, capaz de emular a sus ídolos en la construcción de un mundo más libre y feliz. Yerra. Nadie corea ya sus cantilenas. Nadie comenta ya sus desastrozas cruzadas en pos de lo verdadero, lo auténtico, lo esencial. Su distorsionada percepción de la realidad le oculta su verdadera identidad, la que proyecta, sin darse cuenta, en plazas públicas y patios de vecinas: el bufón triste y solitario incapaz siquiera de hacer reír.

Mis cinco principales para días lluviosos


Aprovechando que el día en VLC ha sido algo oscuro, fresco y lluvioso, el amigo Jorge ha publicado en su espacio una excelente lista de canciones apropiadas para estas circunstancias. En un derroche de originalidad, aquí van mis cinco principales para días pasados por agua...


Cloudburst - Oasis (1994)




Love Reign O'Er Me - The Who (2006)



Rhythm of the rain - The Cascades (1962)



Save it for a Rainy Day - The Jayhawks (2003)



Have you ever seen the rain? - Creedence Clearwater Revival (1970)




... una selección que se completa, Dylan aparte, con una lista más amplia en Spotify. ¡A disfrutarlas!


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