Don Enrique Morente

En 1996 los puristas de la música gitana desearon matar a Enrique Morente. Como a Bob Dylan treinta años atrás, se le acusó de traicionar a un género (en el caso de Zimmy, el folk), para rendirse ante el poder de las guitarras eléctricas y las distorsiones. El delito de Morente radicaba en haber alumbrado la que posiblemente sea una de las obras más innovadoras y atractivas, así como difíciles, por sus circunstancias, de la historia de la música española. El excelente disco Omega representó, en su momento, una bofetada al inmovilismo del establishment y uno de los primeros travesaños del puente que une el rock, la poesía y el flamenco. La veda la había abierto, tiempo atrás, Kiko Veneno. Pero fue Morente quien golpeó con inusitada fuerza sobre la mesa, para reivindicar la herencia de Federico García Lorca, compartida con Leonard Cohen y el rock alternativo andaluz.

El resultado fue el disco anteriormente nombrado. Omega es un extraordinario LP en el que la poesía de Cohen y Lorca levita sobre el pesado fondo instrumental marcado por la imaginación percusiva del gran Erik Jiménez, baterista de Los Planetas. La voz de Morente emerge, urgente, para conducir el sentimiento lírico del álbum. Un disco para el que se agotan los calificativos, digno de los mejores elogios, devastador.

Omega marcó un punto de inflexión en la música de fusión. El pequeño Morente mantendría su arriesgado camino por la senda del flamenco experimental en los siguientes trabajos, con colaboraciones de muchos quilates. La más llamativa, la que le llevaría a compartir su Martinete (del disco Morente sueña la Alhambra) con Sonic Youth en el marco del Festival Heineken Greenspace, celebrado en Valencia en 2005.

Espoleado por la fama del cantaor, aproveché su paso por el Palau de la Música valenciano (un auditorio maravilloso, con la mejor acústica de la ciudad) para asistir a su espectáculo. Morente no es un tipo demasiado hablador, va a su ritmo y desgrana, poco a poco, las canciones que conforman su repertorio. Otro punto en común con Dylan. Primero, acompañado por cuatro coristas. Más tarde, de la mano de su inseparable Pepe Habichuela, un increíble artista de las seis cuerdas. Y entre tanto, percusiones y palmas, para retornar a la desnudez escénica y musical en el tramo final del concierto. Palmas, aclamaciones y aplausos llegan desde la platea, envuelven al artista que se marcha en dirección a la penumbra del camerino. Por el momento.

El punto y seguido lo protagoniza la Orquesta Chekara de Tetuán, que justifica su presencia sobre las tablas del Palau con la celebración del cincuenta aniversario de su fundación. Este atractivo grupo de instrumentalistas cumple, además, una efeméride en 2008: el décimo aniversario de la muerte de su mentor, Abdessadaek Chekara, padrino de la fusión con el flamenco. El sobrino de Chekara, Jallal, ha tomado el testigo y ofrece, a través de su voz y violín, secundado por los instrumentos tradicionales del norte de África, una música de influencias sefarditas y flamencas.

El plato fuerte de su actuación llegará con la vuelta de Morente y sus colaboradores al escenario. Como si de un Omega más aflamencado y mediterráneo que nunca se tratase, el cantaor y la Orquesta ofrecen varios temas al alimón, en un precioso crescendo en el que el violín de Jallal suena como nunca. Cuando la magia finaliza, entre la ovación unámine, los brazos del genio flamenco rodean el cuerpo del marroquí. Los músicos hacen la reverencia al público y abandonan las tablas con amplias sonrisas. Han cumplido.

7 comentarios:

Marta Diez dijo...

Inmejorable relato de la velada. Me encanta tu forma de escribir.

Un rincón apartado dijo...

Gracias. La tuya tampoco está nada mal...

Vicè dijo...

Gran descripció. M'he quedat com si haguera assistit al propi concert.

Un rincón apartado dijo...

Quan vullgues, ens anem a veure a Franco Battiatto amb Rob i Nu.

Salutacions!

The Heartbeat - Julia Sorribes Journalistic Blog dijo...

Hello, Hello, Jose!
Cuanto tiempo...me alegra saber de ti. Debería haberte escrito antes, lo sé, lo sé, pero más vale tarde que nunca (o eso dicen) Me ha gustado mucho el post, sobre todo el estilo...me tendré que inspirar en él para escribir mi próxima crítica musical...lástima que no esté en inglés. Mil gracias por acordarte de esta valencianolondinense. Un saludo!

Desvän dijo...

Un pequeño comentario al margen de la velada que suponga que estuvo entretenida. Es cierto que sin Morente Omega no hubiera tenido la trascendencia que hoy tiene pero no es menos cierto que la idea parte más de Lagartija Nick, también estaba Eric a la batería, pero quien da forma al proyecto es Jesús Arias, hermano de Antonio, el líder de Lagartija. A cada cual lo que le pertenece. Morente cantará lo que quieras, no voy a ser yo quien cuestione a este señor, pero creo que en Omega poco más que pone la voz, que no es poco. Los Lagartija fueron 'maltratados' o, al menos, relegados a un plano que no merecían y no lo dijo por los medios de comunicación. Sin los Lagartija no hubiera sido posible este encuentro con Sonic Youth
Esta es mi humilde opinión. Enhorabuena por el blog. Yo también amo Going Underground

Un rincón apartado dijo...

Ok, me lo apunto.

Saludos y gracias!

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