Anoche fui al Heineken Greenspace para ver la primera edición del festival itinerante La Noche Americana, que acerca a las tres grandes capitales españolas un puñado de ejemplos del maravilloso género musical descendiente del country, emparentado con el Bob Dylan más rural y el Neil Young más intimista. Como ya he dicho en alguna ocasión en este rincón apartado, el americana me encanta. Además, con un cartel tan apetitoso como el que ofrecía el festival (Centro-Matic y South San Gabriel, las dos bandas del gran Will Johnson, y Eef Barzelay, músico de culto en la escena alternativa tras haber sido líder de Clem Snide), eran poquísimas las dudas que tenía a la hora de asistir.
Desafortunadamente Valencia no pensó lo mismo que yo. Vale que el americana es un género muy poco conocido, que las bandas que anoche tocaban tienen un público bastante reducido y que, en consecuencia, un recinto más pequeño hubiera sido más apropiado que la nave industrial del puerto en que se ubica el Greenspace. Pero esto no es excusa para quejarse ante la paupérrima asistencia. Quizá sea muy generoso al asegurar alegremente que fuimos cien personas las que asistimos a los conciertos. Cien freaks, en opinión de la masa que, a esas horas, llenaba los cercanos pubs al ritmo de la música de las otrora "raras" Rihanna o Amy Winehouse. Vamos, que a un tipo de los que anoche bailaban Rehab en la zona más pija de la ciudad le dicen hace un año que iba a saberse de memoria el disco de alguien que tocó en el FIB y ni se lo creería. Garantizado.
Volvamos al desagelado Greenspace. Pasan pocos minutos de las diez y South San Gabriel acaba de tomar el escenario. La banda paralela de Will Johnson practica un americana canónico. Melancolía en cada acorde y en la voz de su líder, un tipo tan tímido que se sienta en una esquina del escenario, casi con la intención de no destacar. La música, creada a base de violín, steel-guitar y de las melodías que extrae WJ de su clásica Epiphone, es lóbrega y oscura pero, al mismo tiempo, emocionante.
Will Johnson es un perfecto representante de su música, un Van Gogh de las canciones que necesita que alguien le descubra. Un muchacho apocado que viste de negro, apunta las listas de las canciones en arrugados papeles amarillos y que agradece constantemente su presencia al escaso público. "Es un placer y un privilegio estar aquí", comenta en varias ocasiones. Para nosotros también, amigo.
Tras cuarenta y cinco minutos de show y un breve descanso, los South San Gabriel vuelven a subir al escenario, esta vez reducidos a cuarteto y convertidos en Centro-Matic. El cambio no se refleja únicamente en el nombre. Todos se han despojado de sus camisas negras y de la melancolía y se lanzan hacia un rock trabado que prescinde de artificios country y que, incluso, se da la mano con el punk en un par de canciones. Centro-Matic, con más de diez años a sus espaldas, ha conseguido juntar una excelente cosecha de canciones con las que adornar un magnífico directo, como por ejemplo Calling Thermatico, Covered up in mines o la enorme Flashes and Cables (Dios mío, qué gran canción). Como breves pausas, comentarios ingeniosos, referencias a Valencia (horchata) o a la pobre asistencia. Y como final, mientras la gorra de WJ rueda por el suelo, una orgía instrumental que acaba en el reiterado agradecimiento al público.
Y como colofón a la noche, llega Eef Barzelay. Un tipo hiperactivo, zurdo y ocurrente, vestido completamente de blanco, que repasa en solitario (perdón, a veces acompañado por un ayudante con pinta de judío ortodoxo) un cancionero de lo más naïf, armado con un ukelele y una Gibson SG. La propaganda de ActuaMusica lo convierte en heredero de Buddy Holly. En mi opinión, Eef Barzelay resulta mucho más mordaz y punzante, aunque con un toque de desidia que, supongo, aporta ante la escasez de público.
Barzelay ofrece un recital de unos cincuenta minutos de duración, en el que la ironía es protagonista junto a las canciones de desencuentros amorosos. El cantante israelí afincado en Nashville se atreve, incluso, con el castellano, para poner el tinte surrealista en sus palabras ("Me siento como Chikilicuatre"). Para el recuerdo y la algarabía de los asistentes quedará una improvisada canción ("Lo siento/lo siento/lo siento/pero quiero sexo/con tu abuela/y tu abuelo también"). Inenarrable.
Conforme pasan los minutos, la desgana de Barzelay aumenta. "Esto es muy triste, qué lastima", balbucea en castellano al ver su escaso auditorio. Tras anunciar que sólo quedan dos canciones para cumplir el expediente, se lanza a la interpretación de una canción (Casper the friendly ghost) de otro genio incomprendido, Daniel Johnston. El final del concierto llega con la presencia, nuevamente, del ukelele, entre el silencio más absoluto. Pues sí, qué lástima.
Lo peor de todo esto es que, si se repite experiencia, mi ciudad no tendrá parada para La Noche Americana debido a la mala entrada de público. Lo mejor de la noche es que, por segunda vez en unos meses, tuve la oportunidad de charlar un rato con Will Johnson tras asistir a dos recitales impecables. Y me dijo, entre otras cosas, que volverá pronto por estas tierras. ¡Estupendo!
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Un rincón apartado
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15:22
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6 comentarios:
Me gusta mucho tu manera de reflejar tus vivencias. Has realizado, una vez más, una estupenda crónica.
Es una lástima que el recinto tuviera tan poco público, pero hay que tener en cuenta que nos hemos encontrado en un puente vacacional. Al menos, puedes sentirte un privilegiado, ser uno de los pocos que disfrutó de la velada de una forma tan tranquila.
Un abrazo.
Por cierto, como te prometí anoche, la próxima vez que Will Johnson visite Valencia, te acompañaré. Quién sabe... a lo mejor me aficiono a sus recitales.
"...conforme pasan los minutos, la desgana de Barzelay aumenta. "Esto es muy triste, qué lastima", balbucea en castellano al ver su escaso auditorio..."
Joder, me ha entrado una angustia, una desazón. Magnífico, bonico, magnífico.
V Molins
Agradecimientos a ambos por vuestras bellas palabras. Fue así.
Saludos
José Ricardo
Muy buena cronica. me gusto mucho como describiste la noche. en el fib podras verlos ambos ya que hoy han confirmado a SSG
Me alegra haber encontrado a alguien que comparta mi afición por SSG y por Will Johnson, de hecho ayer compre por internet Dual Hawks, Operation Motorcide y el emotivo The Carlton Chronicles. Éste último lo descubrí en los conciertos de Radio 3 hace unos tres años y desde entonces me tiene cautivado, es un tipo de música que solo había escuchado en algunos temas de REM (Country Feedback), no se qué te parece pero para mi es un disco magnifico. Me gustaría haber podido verlos en directo y te envidio por haber conocido a Will en persona, tiene que ser un tipo de lo más interesante. Creo que en el FIB también ha tenido una acogida más bien fría, creo que tampoco es el tipo de festival adecuado para esta música...
Por último te agradecería que me recomendases algún otro grupo o album de americana.
Un saludo
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