El Greenspace huele a hamburguesa poco hecha con cebolla cruda y hede a tabaco y a cerveza reseca. Con sus techos de uralita venenosa (Forlati dixit) y sus paredes de piedra se asemeja más al horno de una fundición que a una sala de conciertos. Son los inconvenientes de utilizar una vieja nave industrial abandonada para usos culturales sin llevar a cabo una restauración previa que cuidara aspectos clave como la acústica o la ventilación. Esto es, en una ciudad que institucionalmente da la espalda a la cultura no perteneciente al mundo kitsch, como pedir peras al olmo. Bastante tenemos con lo que tenemos. Y demos gracias de que no nos quiten las pocas alternativas que subsisten.
A pesar de sus lamentables condiciones, el Greenspace (recuerdo, única sala de aforo medio de la ciudad) se ha convertido en el escenario más interesante de la ciudad. Por sus dos espacios han pasado, en los últimos meses, artistas que, de otra manera, raramente hubieran aterrizado en Valencia. Ocurrió con Paul Weller, Richard Hawley, los Pet Shop Boys, Moby, Sonic Youth, los restos de los Doors y ocurrirá próximamente con Nick Lowe. Es, en definitiva, una sala que suele deparar momentos históricos para los melómanos de la ciudad. Como el de anoche, con Jeff Tweedy como protagonista.
Quien no conozca a Tweedy debe saber que en su currículum relucen dos de las bandas más influyentes y atractivas de los últimos veinte años. Primero militó en Uncle Tupelo, combo seminal del americana y el country alternativo que bebía de las fuentes de la música rural estadounidense, Bob Dylan y Neil Young para crear un sonido nuevo. Cuando Tweedy se peleó con Jay Farrar, el otro componente de UT que hay que retener en mente, se quedó con los restos del grupo para fundar Wilco mientras su ex amigo se calzaba las botas de Son Volt. Desde su fundación Wilco ha sido considerada como una de las formaciones clave para entender la música actual. Sus coqueteos con la experimentación dejan grandes márgenes a la tradición, y alguno de sus proyectos (como el emprendido junto con Billy Bragg para poner música a diversos poemas de Woody Guthrie) les han hecho ganar un prestigio enorme.
Wilco tuvo un aterrizaje tardío en España, pero desde su primera visita en 2004 se han convertido en asiduos de las tablas de la piel de toro. El montaje de sus giras requiere grandes espacios y buenas condiciones para trabajar. Y allá donde no puede llegar Wilco, como es el caso de Valencia, se persona Jeff Tweedy para ofrecer su necesaria dosis de música atemporal e inmortal.
El de anoche fue un recital histórico, lleno de momentos mágicos y con una respuesta tan positiva que invita al optimismo. Quizá después de comprobar lo atractivo de la propuesta de Tweedy y el éxito de público los promotores de conciertos decidan hacer un esfuerzo y traerse a la banda entera en un espacio mayor (¿Velódromo, Feria de Muestras, Font de Sant Lluís?).
Cuando Jeff Tweedy sale a escena, frisando las once de la noche, tras el teloneo del rockero valenciano Senior (que tiene un directo divertido e interesante, en el que destacan letras que plasman su obsesión por el sexo), ya no cabe nadie en la sala. Primer error de la noche: confiar en la ventilación que podían ofrecer las dos puertas laterales, abiertas hacia la mitad del recinto, en las que se agolpaba la gente. El calor comienza a ser infernal y provoca comentarios jocosos por parte del empapado cantautor de Chicago, tras un inicio demoledor en el que, acústica en mano, lanza hacia la eternidad temas como Spiders (Kidsmoke) o I am trying to break your heart.
Mientras Remember the mountain bed y Jesus etc llevan el recital hasta su parte más cruda noto cómo se empieza a oscurecer mi mirada. Las piernas me bailan. Si fuera un hiperfan de Wilco no lo dudaría: es un orgasmo múltiple provocado por la presencia de su líder. Como soy bastante más realista me doy rápidamente cuenta de que me encuentro en un trance lipotímico y de que si no salgo de la sala caeré al suelo en la primera fila. Me palpo la camiseta, empapada en sudor y me abro paso hacia la luz mientras suena Wait up. Alcanzo, tambaleándome, el servicio, mojo mi cabeza hasta cuatro veces en la pila y vuelvo a la sala para contemplar, ahora desde la puerta lateral, el resto del concierto.
Un concierto que sigue siendo magnífico. Jeff Tweedy toca la guitarra y canta como he visto hacer a pocos en mi vida. Insufla vida a sus composiciones con una técnica que me hubiera encantado dominar. Llega a todos. Entiendo, instantáneamente, el por qué de su éxito mundial: es uno de esos artistas que aparecen cada veinte o treinta años. Y comprendo que, para muchos de los asistentes al concierto, ésta es una noche muy especial.
California Stars, Shot in the arm, Impossible Germany, War on War... Continúan desfilando excelentes e intensas versiones de temas de Wilco hasta la llegada del bis. Tweedy recibe peticiones de todos los lados del recinto. Muchos le piden Sky Blue Sky. Contesta con interpretaciones, entre otras, de Heavy Metal Drummer y Hoodoo Voodoo, para finalizar su recital con Someone Else's y Acuff Rose, un guiño a los años de Uncle Tupelo. Total: una hora y veinte minutos de excelente música contemporánea, partida en dos por un inoportuno mareo. Compartido, por cierto, por, al menos, una decena más de asistentes al concierto, que abandonaron el recinto mojados, con el semblante pálido, la mirada perdida y el paso tambaleante.
Acabo con dos peticiones desde este rincón apartado: señor Tweedy, vuelva usted por aquí con Wilco. Y señores encargados del área de cultura del Ayuntamiento de Valencia, construyan una sala en condiciones para evitar estos males menores. O arreglen el Greenspace. Que nos lo merecemos, oigan.
UN RINCÓN APARTADO es una publicación
7 comentarios:
Sin duda experiencia religiosa...I see the light!! Despues de poder escucharlo como en una reunion de amiguetes (sin micro ni ampli y animado por los gritos de ARTISTA!! en ese silencio) decidi retomar mi fe hacia el alt-country. Grande Jeff. Lipotimia?? jaja los de la F1 se pegaron dos dias en gradas inhumanas a 40º...no le pidas ayuda a Rita "Doble 0" . Saludos
Quanta raó mou vosté, JR.
¿Pero Jeff, como estila, ha hecho footing por València?, ¿esta vez se ha roto las tibias?
Excel·lent, crack!!
Mola su post.....¡señores altos cargos valencianos, arreglen la sala ya!
jojojojo la sala la arreglarán cuando Rita se nos desmaye escuchando allí a Jedd Tweedy haciendo de telonero de Vicente Ramírez :P:P:P:P:P
Totalmente de acuerdo!, ganas teniamos de ver a Jeff Tweedy por aquí,todo un lujo. Teniendo en cuenta lo escaso de este tipo de propuestas en Valencia. Yo albergaba la esperanza de que venga Wilco, pero despúes del concierto-sauna que sufrimos Senior, Jeff y los presentes, dudo que vuelva en ese plan y condiciones. Es increible. Aun con todo, estoy encantada de haber estado allí,y escuchar a un tipo genial. Un saludo
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