John Weller (1931-2009)



Sin él The Jam jamás hubieran subido a un escenario. Los impagos del teléfono de casa hubieran podido más que la afición a rascar la guitarra de un hijo mayor algo más que raro y se habría malogrado el mayor talento que ha producido la música británica en los últimos treinta años. Sin su obcecada tozudez ese hijo, tan hastiado como desorientado durante el larguísimo 1990, quizá nunca hubiese dado el paso para volver a interpretar sus canciones. Sin él nada hubiera sido posible. O por lo menos no de la manera en que ocurrió.

Va por John Weller: boxeador, taxista, obrero de la construcción, entrañable cascarrabias, marido, padre y abuelo. Y el mejor manager de la historia. Descanse en paz.

5 comentarios:

Comtessa d´Angeville dijo...

No t'imagines cóm m'agrada eixa cançó. Un amor en secret, i com dir-ho tot públicament amb ella. Ais.

[rbk] dijo...

Lo bueno de ser así es que deja tras de sí un trabajo que muchos recordaremos de por vida, porque su labor en la sombra ha permitido que nosotros disfrutemos. Gracias.

Oxímoron dijo...

Descanse en paz.
Por lo que leo, el hombre deja atrás una vida intensa y polifacética.
Por otro lado, emotivísima la interpretación de esta canción que, curiosamente, conocí antes en castellano que en su versión original.

Un rincón apartado dijo...

Pasará, versión de Los Flechazos

Oxímoron dijo...

Efectivamente. Gran genealogía musical la que se ha ido describiendo: Townshend, Weller, Garín... En fin, discúlpese la posible herejía en el marco de la atinada necrológica.
Aquí el especialista es usted.
Saludos!

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