Vídeos trucados, lotería y mujeres de buen ver (I)


I
Valencia y Lleida

El día que Sabin Ilie aterrizó en Manises, hace la friolera de once años, lo hizo de la mano de un encantado Pedro Cortés, a la sazón presidente del VCF, que no dudó en calificarlo, apenas descendida la escalera del avión, como "el hermano bueno". Obnubilados todavía con el eléctrico picotazo de Adrian, contribuyente destacado a la gestación del puto Valencia, y deseosos a toda costa de evitar su marcha al Real Madrid, los técnicos del club se dejaron embaucar por el agente Ion Becali y un vídeo trucado que mostraba las mejores jugadas del pequeño de los Ilie en la liga turca. El mismo, supongo, que meses más tarde emitiría el programa de fútbol internacional de C33 ante la insólita petición, llegada desde la misma Valencia, de ver las mejores jugadas del tuercebotas rumano. La era Youtube quedaba a una eternidad de distancia y los frikis del fútbol, como también los entrenadores y técnicos, mataban las horas con la Don Balón en una mano y el mando en la otra. El caso es que aquel vídeo mostraba al rollizo delantero regateando, marcando goles de todas las clases y mostrando una versatilidad sin límites. Con el aval del hermano mayor y la garantía de los socios españoles de Becali Sabin firmó un jugoso contrato por cinco temporadas a razón de más de cien millones de pesetas por año, certificado con un traspaso de doscientos adicionales al Kocaliespor, su club de procedencia.

Sabin llegó a la ciudad con bastantes kilos por encima de su peso ideal y una sonrisa digna de Primera Comunión. Poco más. No tardaría en mostrar sus parcas virtudes futbolísticas en su presentación oficial, cuando, al encarar una de las porterías vacías de Mestalla, quiso adornarse y envió el balón a la grada. Curiosamente esta acción fue, para una estrambótica parte de la afición blanquinegra, lo más parecido a una declaración de amor por parte del rumano. Pronto surgieron como setas aficionados que, entre la chufla y la infundada esperanza, serigrafiaron su nombre y número, el 17, en las nuevas camisetas blancas y naranjas de Luanvi.

Más realista que parte de su afición, Claudio Ranieri, el técnico que condujo al éxito a través del camino más corto -el patadón y la velocidad italianos-, le otorgó cuatro oportunidades en partidos de escaso relieve antes de, con mano firme, condenarlo a un ostracismo compartido con Nico Olivera, al que Sabin respondió con generosas raciones de jamón ibérico, tabaco y cerveza, casino, copa y jolgorio, muchas veces en compañía de sus inseparables Adrian y Gabi Popescu. El urgente fichaje de Dennis Serban, última adquisición en el zoco de Becali, requería un puesto libre en la plantilla y, tras unos meses de espera, se consiguió, con la mediación de Tente Sánchez, acomodar al rollizo delantero en el Lleida. Por supuesto, casi a coste cero para los catalanes. Qué menos ante el favor de colocar al hermanísimo.

Sabin Ilie se paseó por la Terra Ferma durante los meses que duró su cesión como un nuevo rico. Ganaba varias veces más que el mejor pagado de sus compañeros y esta desahogada situación le permitió convertirse en un privilegiado espectador de la vida con abono asegurado en el Lleida cada domingo. De su paso por la ciudad catalana se recuerdan anécdotas con cuentagotas: un brillante partido en la Copa Catalunya en el que, con dos goles, fue el principal responsable de la eliminación del Barça; una escasa cifra de cuatro tantos en la Liga, insuficientes a todas luces para sacar lustre al jugador; y una racha de suerte en juegos de azar que le llevó a ingresar unos cuantos millones de pesetas de la época gracias a la Loto 6/49.

Continuará...

2 comentarios:

Oxímoron dijo...

Yo estuve presente en aquella presentación en la que se fraguó el happening de disparar sin contrincantes a aquella General de Pie Norte a la que le quedaban por entonces sólo dos temporadas.
Quizás esto diga poco de mi persona y de mi manera de gestionar mi tiempo libre, no sé si me consuela pensar que estábamos allí más de 200 valencianistas y curiosos.
Ahí dejo un par de datos para los amantes de la estadística, los 2 tantos conseguidos por Sabin Ilie con la elástica valencianista, ambos en amistosos de la campaña 98-99: el de un empate contra el Castellón en el marco de un torneo veraniego y otro que redondeó un 0-4 al Gandia en el Guillermo Olagüe.
Lo que desconocía era su tino en los juegos de azar, este tío tenía más suerte que Roca y Fabra juntos.

Fran Cervera dijo...

jota! cada dia te superas... Esta entrada es digna de renaldinhos y pavones. Veo que sigues en forma! Nos vemos pronto. Fran Cervera.

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